Con el alivio del final del verano y los dichosos mosquitos, si tienes hijos en edad escolar, la preocupación por otros insectos que causan repulsión sólo con nombrarlos: los piojos.

Los piojos son unos diminutos insectos que les gusta vivir en zonas protegidas por pelos o plumas. Son bastante específicos es decir los piojos de las ovejas no les gusta vivir en los humanos y a los piojos de los cisnes, por ejemplo, tampoco les gustan ni las ovejas ni los humanos.  Casi casi cada especie de mamífero o ave tiene su propio piojo.

Además en humanos no son iguales los piojos de la cabeza, cejas y pestañas (Pediculus humanus var.capitis) que los piojos del pubis o ladillas (Pthirus pubis) o los piojos del resto del cuerpo (Pediculus humanus var. corporis). La variedad del cuerpo es considerada como transmisora de tifus exantemático, fiebre de las trincheras por Rickettsias (bacterias) y fiebres recurrentes por Borrelias (bacterias). Los piojos de la cabeza no transmiten enfermedades. A la infestación por piojos se le llama también pediculosis, que produce picazón en las zonas donde pica el piojo y además al rascarse se agrava el problema por producirse heridas que se infectan.

Los piojos como hemos dicho son unos insectos de 1-8mm de largo, regordetes, con 6 patas acabadas en una especie de garfios con los que se cogen al pelo y, al contrario de lo que dice la creencia popular, no saltan, y como no tienen alas no vuelan, pero se mueven muy rápido entre los pelos con lo cual el contagio es por contacto de cabeza-cabeza o por compartir peines, cepillos, ganchos, coleteros, gorros, toallas, almohadas… Son picadores y se alimentan 4-6 veces por día de sangre, y para facilitar su trabajo inyectan una saliva que produce la irritación y picazón del cuero cabelludo.

Piojo cogido a dos pelos

Piojo cogido a dos pelos donde se pueden ver los garfios de las patas

Cada hembra pone una media de unos 8 diminutos huevos ovalados, o liendres, por día, que pega al pelo con una sustancia adhesiva y resistente al agua, en un lugar idóneo del pelo cercano a la raíz para tener el calor y la humedad necesarios para madurar, si no es así no eclosionarán. No hay contagio por liendres ya que si despegamos el huevo de donde lo ha puesto la hembra ya no lo podemos pegar en otro pelo y no saldrá en piojín. Para diferenciar visualmente las motitas de caspa de las liendres, vemos que las motitas de caspa caen por que no están pegadas como las liendres. Las liendres tardan en madurar 6-9 días. Al nacer el pequeño piojo, ninfa, tardará 7 días en convertirse en adulto. El piojo adulto puede vivir hasta 30 días en la cabeza de una persona, con lo cual si es hembra habrá podido poner a lo largo de su vida unas 150 liendres, que pueden vivir unas 2 semanas en el cabello sin eclosionar ni morir. Debido al corto ciclo biológico de los piojos, la infestación es muy rápida. Fuera de la cabeza de su hospedador y sin alimentarse el piojo adulto puede morir en uno o dos días, a no ser que encuentre otra cabeza donde instalarse.

Piojo humano con un huevo o liendre

Piojo humano con un huevo o liendre

Aunque tienen fama de vivir en personas con poca higiene, la verdad es que les gustan más los cabellos limpios, simplemente en cabezas con poca higiene no son tratados y por ello viven ahí, porque nadie les molesta. En personas con poca higiene la suciedad agrava el problema ya que se infectan más las picaduras y heridas producidas.

Los piojos de la cabeza de humanos, prefieren vivir en la nuca y detrás de las orejas que son sitios más protegidos, con más calorcito y donde se les puede ver menos.

Las niñas los sufren más que los niños principalmente por tener normalmente el pelo más largo que les tapa la nuca, cosa que a los piojos les encanta, y por compartir coletas y ganchos con otras niñas. Las mujeres también los sufren más que los hombres ya que son ellas las que normalmente cuidan de los niños, dan más abrazos que juntan cabeza con cabeza, llevan el pelo más largo y también podría ser por cuestiones hormonales que elevan algo la temperatura corporal.

También entre razas hay distinciones, los caucásicos y asiáticos los sufren más que los africanos, ya que el pelo de estos últimos tiene una sección ovalada que hace que los garfios de las patas de los piojos se sujeten peor que en en los pelos redondos de los otros y por ello no les gusta vivir tanto allí. Así que los niños y niñas con pelo rizado tienen menos probabilidades de contraer piojos que los de cabellos lisos, aunque algunos piojos en Brasil y Nigeria se han acoplado a vivir en estos pelos ovalados.

Y si ya os pica todo el cuerpo como a nosotras, en el próximo post os contaremos todo lo que La Rueda Natural os puede ofrecer para combatir y, lo más importante, evitar esa diminuta plaga que tantos quebraderos de cabeza nos da a mayores y pequeños.